Primero lo básico: ¿qué es el software libre?
El software libre es un programa cuyo código fuente (las instrucciones con las que está hecho) cualquiera puede ver, usar, modificar y compartir. La Free Software Foundation lo resume en cuatro libertades: usar el programa para lo que quiera, estudiar cómo funciona y adaptarlo, regalar o vender copias y distribuir sus propias versiones mejoradas. Ojo: «libre» se refiere a libertad, no a precio. Puede ser gratis o no, pero nadie lo ata.
El término código abierto (open source) es casi un sinónimo con otro énfasis. La Open Source Initiative lo define con diez criterios: entre ellos, que se pueda redistribuir libremente, que el código esté disponible y que se permitan obras derivadas, sin discriminar personas ni sectores. En la práctica, Asterisk, FreeSWITCH y Kamailio cumplen ambas definiciones.
Asterisk: la central telefónica que cabe en un servidor
Piense en el conmutador de la recepción de un edificio: recibe la llamada, saluda, le pregunta con quién quiere hablar y lo pasa a la extensión correcta. Eso es una PBX (Private Branch Exchange, central telefónica privada). Asterisk convierte un computador común en esa central, con extensiones, buzón de voz, colas de espera, grabación de llamadas y menús de voz o IVR (respuesta de voz interactiva, el famoso «marque 1 para ventas»).
Su historia arranca en 1999, cuando Mark Spencer, estudiante de ingeniería de computadores en la Universidad de Auburn (Estados Unidos), creó una empresa de soporte para Linux y escribió el núcleo de Asterisk en pocos meses. Lo publicó bajo la licencia GPL, la misma de Linux (hoy, GPL versión 2). Su empresa pasó a llamarse Digium en 2001 y, en septiembre de 2018, la canadiense Sangoma completó su compra; desde entonces Sangoma patrocina y lidera el desarrollo del proyecto.
Asterisk publica versiones de soporte extendido (LTS, Long Term Support) cada dos años. Según la documentación oficial, a octubre de 2026 las ramas con soporte completo son la 20 y la 22 (ambas LTS) y la 23; la 24 LTS figura en el calendario oficial pero, al cierre de este artículo, todavía aparecía como prelanzamiento.
FreeSWITCH: el motor para el alto volumen
Si Asterisk es la central de una empresa, FreeSWITCH es más bien la sala de máquinas de una plataforma grande. Es un motor de conmutación y medios: conecta llamadas, mezcla audio en conferencias, hace puentes de video y transcodifica (traduce el audio entre formatos distintos) en tiempo real. Por su diseño se usa mucho cuando hay que atender gran cantidad de llamadas simultáneas o construir servicios propios encima.
Lo creó Anthony Minessale junto con un equipo pequeño. El proyecto se anunció en enero de 2006 y su primera versión oficial salió en mayo de 2008. Se distribuye bajo la licencia pública de Mozilla (MPL), que permite usarlo y modificarlo en producción sin costo. En 2017 ese mismo equipo fundó SignalWire, la empresa que hoy lo mantiene; la versión comunitaria está en la rama 1.11, publicada en el repositorio oficial de SignalWire en GitHub. Un uso documentado públicamente: la plataforma de clases virtuales BigBlueButton declara estar construida, entre otros, sobre FreeSWITCH.
Kamailio: el controlador de tráfico de las llamadas
Para entender Kamailio, imagine un controlador aéreo. No transporta pasajeros: decide qué avión aterriza en qué pista y en qué orden. Kamailio es un servidor SIP (SIP es el Session Initiation Protocol, el idioma que usan los equipos de telefonía IP para iniciar y terminar llamadas). Funciona como proxy: recibe cada solicitud de llamada, verifica quién la hace y la envía al destino correcto, sin cargar con el audio.
Su sitio oficial lo describe como capaz de procesar miles de inicios de llamada por segundo, por eso se usa como puerta de entrada de operadores y plataformas grandes. Su origen es académico: en septiembre de 2001 nació el proyecto SER (SIP Express Router) en el instituto Fraunhofer FOKUS de Berlín, liberado como software libre en 2002. En 2005 Daniel-Constantin Mierla, Bogdan-Andrei Iancu y Elena-Ramona Modroiu crearon una derivación llamada OpenSER, que en julio de 2008 cambió su nombre a Kamailio por temas de marca. Usa licencia GPL versión 2 o posterior, y su versión estable más reciente es la 6.1.5, del 15 de octubre de 2026.
Cómo trabajan juntos en una plataforma real
Estos tres proyectos no compiten tanto como parece: muchas veces se combinan. Una arquitectura típica pone a Kamailio al frente, recibiendo y repartiendo el tráfico, y detrás a Asterisk o FreeSWITCH, que ejecutan la lógica de la llamada.
Por ejemplo: un cliente de una cadena de clínicas marca la línea de citas. Kamailio recibe la llamada, comprueba que viene de un operador autorizado y la envía al servidor menos ocupado. Allí Asterisk reproduce el menú, consulta en el CRM (sistema de gestión de clientes) si el número ya es paciente y lo pasa a la cola de agendamiento o a un agente de voz con inteligencia artificial. Todo en un par de segundos y sin que el paciente note cuántas piezas intervinieron.
Hay casos documentados de este modelo: IvozProvider, una plataforma de telefonía multiempresa desarrollada por la española Irontec y publicada bajo GPL 3, usa Kamailio como proxy y Asterisk como servidor de aplicaciones. El equipo de ingenieros de 19 80 TIC Cloud opera su propia plataforma de telefonía IP con esta misma tecnología.
Lo que gana su empresa con el software libre
- Sin licencias por usuario: no paga por cada extensión o agente que agrega, así que crecer no dispara el costo del software.
- Flexibilidad: se adapta a su proceso, no al revés. Horarios, rutas, menús y reglas se configuran a la medida.
- Integración: se conecta con su CRM, su ERP (sistema de gestión empresarial), WhatsApp o motores de inteligencia artificial mediante interfaces abiertas.
- Comunidad activa: miles de desarrolladores revisan el código, reportan fallas y publican correcciones de seguridad.
- Independencia: no depende de que un fabricante mantenga vivo un producto o lo obligue a cambiar de equipos.
Lo que exige: no es instalar y olvidar
Que el software sea libre no significa que operarlo sea gratis. Una plataforma de voz seria pide:
- Equipo experto: SIP, audio, redes y sistemas Linux son disciplinas especializadas, y un error de configuración se traduce en llamadas mudas o cortadas.
- Seguridad permanente: los servidores de telefonía expuestos a internet reciben intentos de intrusión y de fraude telefónico (llamadas internacionales no autorizadas) todo el tiempo. Hacen falta cortafuegos, cifrado y monitoreo.
- Mantenimiento: cada proyecto publica actualizaciones y parches de seguridad, y las versiones antiguas dejan de recibir soporte en fechas fijas. Alguien tiene que planear y probar esas migraciones.
- Infraestructura: servidores redundantes, respaldos, conexión con operadores y monitoreo de calidad de las llamadas.
¿Montarlo usted o contratar a quien ya lo opera en la nube?
Puede armar su propia central con Asterisk en un servidor de la oficina, y para una prueba pequeña funciona. Pero cuando la telefonía es parte del negocio (ventas, servicio al cliente, cobranza), el cálculo cambia: tendría que contratar y retener ingenieros, vigilar la seguridad las 24 horas y responder por la disponibilidad.
Un proveedor que opera esta tecnología en la nube ya tiene resuelto ese trabajo: la plataforma, la conexión con operadores, las actualizaciones y el monitoreo. Usted conserva los beneficios del software libre, sin licencias por usuario y con integración abierta, y paga por el servicio que usa. Si quiere ver cómo se traduce en la práctica, revise nuestra PBX en la nube, la plataforma de call center o las opciones de agentes de voz con IA.



